Un minuto
Un minuto.
(Micro relato en mi menor)
Los detractores de la muerte se alteran por un minuto. Como esperando a la babosa de áspera lengua. Eso gritos ahogados aguardan golpes de desventura que no llegarán a ningún rostro. El vestigio de un vástago podrido remanente de unos ojos azules. El extraño sabor a miel carbonizada me duele en los dientes. Escupiendo o quizá vomitando avanza la paciencia y la calma por todo el cuerpo eléctrico de surcos en mi escroto. No mientas por favor, no me llames a la madrugada buscando una razón para meter los dedos en la gelatina y saborear las hormigas en el inodoro. No me escribas para mostrarme tu perfecta forma de acariciarme bajo la luz de un Chag¡ Tampoco me piensas esperanzada en ver gotas de un azul tan claro como el del glande de Zack Efron. Pero, me puedes vomitar llamando a las deidades católicas, prometiendo a tu progenitora la inefable codicia de tu alma. Acepto tus deposiciones fecales cargadas de azucares para abejas brillantes como el buri de JLo. Por instantes te me escapas de este castillo de cristal construido por manos de niños desposeídos de su molares inferiores y diseñado por voces de pasados bonitos. Dos mil novecientos son necesarios, esa suave risa tan suave tan linda y bonita. Eres bonito. Bonito. bonito eyacular en un minuto. Besos
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